Corta la pechuga de pollo en trozos de tamaño medio y ponla a cocer; de esta forma se cocina más rápido que si la hierves entera. Hiérvela aproximadamente una hora.
Corta la cebolla y la zanahoria.
Retira la espuma que se forma sobre el caldo de la carne.
Añade la cebolla y la zanahoria a la olla.
Agrega las hojas de laurel.
Incorpora la sal.
En un plato hondo vierte 200 ml de caldo de la carne caliente y añade los 20 g de gelatina (2 sobrecitos pequeños). Mezcla con una cucharilla y deja reposar 15 minutos.
Pasa la carne cocida a un bol y añade pimienta negra molida al gusto.
Tritura todo con la batidora hasta obtener una mezcla homogénea.
Añade la gelatina hidratada después de que haya reposado 15 minutos.
Vuelve a batir con la batidora hasta que la gelatina se integre por completo.
Corta una botella de plástico de esta manera (dejando la parte superior como una “tapa”).
Vierte la mezcla dentro de la botella, cúbrela por arriba con papel film y llévala a la nevera durante toda la noche.
Corta y sirve este fiambre natural casero de pechuga de pollo. ¡Buen provecho!