Pon la leche al fuego y caliéntala.
Después, pon la mantequilla al fuego hasta que se derrita.
Disuelve la levadura seca en un poco de agua a temperatura ambiente, ligeramente tibia.
Añade 1 cucharadita de azúcar y cubre con un plato durante unos 5 minutos, hasta que suba un poco de espuma.
Añade a la harina los huevos, el azúcar, la sal, la mantequilla derretida, la leche templada y la levadura.
Amasa la masa.
La masa está lista. Cúbrela con un paño y déjala fermentar durante aproximadamente 1 hora.
Prepara el relleno: al requesón añade el huevo, el azúcar y las pasas, y mezcla bien. (Las pasas se hidratan en agua hirviendo durante 15 minutos y después se escurren.)
La masa ha crecido. Divídela en porciones pequeñas; con esta cantidad de ingredientes se obtienen aproximadamente 17 empanadillas.
Coloca el relleno en el centro y dobla la masa formando un sobre.
Une los extremos opuestos.
Sella bien para que no se salga el relleno.
Coloca las empanadillas en la bandeja forrada con papel de horno y déjalas reposar 15-20 minutos para que crezcan un poco más.
Precalienta el horno a 180 °C, bate el huevo con 2 cucharadas de leche y pincela las empanadillas. Hornéalas durante 17-20 minutos, ajustando según tu horno.
Las poale-n brâu se han dorado bien. Pueden servirse tanto calientes como frías.