La tarta Medovik es uno de los grandes clásicos de la repostería rusa: un pastel de miel formado por múltiples capas finas, rellenas con una crema suave de nata agria. La masa se prepara calentando miel, mantequilla, azúcar y huevos, a los que se añade bicarbonato para conseguir unas bases ligeras, casi como galletas finas. Estas capas se hornean por separado y luego se apilan con una crema sencilla de smântână y azúcar. Tras unas horas de reposo, el pastel se vuelve muy tierno y aromático, con un marcado sabor a miel y una textura que se funde en la boca.
Qué hace especial a la tarta Medovik
La tarta Medovik es famosa por sus muchas capas finas e impregnadas de miel, que se ablandan con el relleno hasta formar un conjunto muy tierno. A diferencia de otros pasteles donde el protagonismo recae en un bizcocho esponjoso, aquí las bases son discos delgados, casi tipo galleta, que se hornean rápidamente y luego se hidratan con la crema. El sabor de la miel es central: aporta aroma, dulzor y un ligero matiz caramelizado, especialmente cuando se calienta junto con la mantequilla y el azúcar. La crema de nata agria —smântână— introduce un punto de acidez suave que equilibra ese dulzor y evita que la tarta resulte pesada. Al reposar varias horas en frío, las capas absorben parte de la humedad de la crema y se vuelven blandas, de forma que al cortar el pastel se ven franjas bien definidas que se deshacen fácilmente al comer.
Horneado de las capas: tiempo y textura
Las capas de Medovik se hornean a temperatura moderada-alta durante pocos minutos, hasta que toman un tono dorado. Con el horno precalentado a unos 180 °C, se introducen los discos sobre su propio papel de hornear, normalmente de una en una o de dos en dos, según el tamaño de la bandeja. Hay que vigilarlos de cerca, ya que al ser tan finos pueden pasar de dorados a demasiado tostados en poco tiempo. El punto ideal es cuando los bordes empiezan a tomar un color ámbar claro y el centro está firme al tacto. Una vez fuera del horno, se dejan enfriar completamente sobre rejilla antes de apilar, para que no se genere vapor atrapado que pueda reblandecerlos antes de tiempo. Estas capas, una vez frías, tendrán una textura algo crujiente o tipo galleta, que luego se suavizará cuando absorban la crema.
Ingredientes
- 4 huevos
- 4 cucharadas de miel
- 3/4 de vaso de azúcar
- 200 g de mantequilla
- 2 cucharaditas de bicarbonato de sodio
- 6 vasos de harina
Para la crema:
- 2 bricks de nata agria al 20% de grasa
- 1 vaso de azúcar
Instrucciones
- Rompe los huevos en un bol grande y añade el azúcar.
- Bate la mezcla de huevos y azúcar hasta que esté bien integrada.
- Añade la miel y la mantequilla a la mezcla.
- Lleva la mezcla a fuego muy suave o al baño María y deja que los ingredientes se fundan, removiendo hasta obtener una mezcla homogénea. Si el bol se queda pequeño, pásalo a uno más grande.
- Incorpora el bicarbonato de sodio apagado con un poco de vinagre.
- Tamiza la harina con ayuda de un colador directamente sobre la mezcla.
- Amasa hasta obtener una masa suave y manejable.
- Divide la masa en porciones (8–10 partes, según el grosor que quieras para las capas).
- Enciende el horno y precaliéntalo a 180 °C.
- Coloca una porción de masa sobre papel de hornear y estírala con un rodillo. Pon un plato encima y corta un círculo con un cortador de pizza. Pincha la superficie con un tenedor para que no se hinche.
- Hornea cada círculo de masa a 180 °C durante unos 8 minutos, hasta que esté dorado. Repite el proceso con todas las bases.
- Para la crema, mezcla la nata agria y el azúcar en un bol y bate con la batidora hasta que el azúcar se disuelva por completo y la crema esté aireada pero untuosa. Unta generosamente cada base de miel con esta crema, apilándolas unas sobre otras.
- Tritura los recortes de las bases horneadas en un procesador o batidora hasta obtener migas finas. Cubre la parte superior y los laterales del Medovik con estas migas. La tarta Medovik está lista; déjala reposar varias horas o de un día para otro para que las capas se ablanden bien.
Nutrición
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Preguntas frecuentes
Lo habitual es preparar entre 8 y 10 capas finas de masa de miel. Cuantas más y más finas sean, más espectacular se ve el corte y mejor se empapan con la crema.
Usa nata agria o smântână con al menos un 20–25% de grasa, bien fría. Las versiones muy ligeras tienden a soltar suero y la crema queda demasiado líquida entre las capas.
Sí, se pueden añadir pequeños toques de frutos rojos ácidos o una capa fina de nueces trituradas entre algunas capas. Es importante no excederse para que el pastel no se deslice ni se vuelva demasiado pesado.